Las ratas topo desnudas son los superhéroes de los animales de laboratorio, ya que muestran pocos signos de envejecimiento, son resistentes a determinados tipos de dolor y casi nunca tienen cáncer, de acuerdo a la revista ‘Science’, de la Asociación Americana para el Avance de la Ciencia (AAAS) estadounidense.
El científicamente denominado ‘Heterocephalus glaber’ es minúsculo, ciego, dentudo, tiene sangre fría, el aspecto de una pequeña salchicha rosada y huele mal, pero a cambio la naturaleza lo ha dotado de unas serie de cualidades extraordinarias y únicas, como demuestran las investigaciones recientes.
Los científicos han descubierto otro ‘superpoder’ de este animal conocido como ratopín rasurado, que vive en el este de África en grandes colonias subterráneas, con una estructura similar a las de los insectos sociales como las hormigas o las abejas: es capaz de sobrevivir más de 18 minutos sin oxígeno.
Cuando está privado de oxígeno, esta criatura puede metabolizar la fructosa, tal como hacen las plantas, según Thomas Park, profesor de Ciencias Biológicas en la Universidad de Illinois (UIC) en Chicago, quien dirigió el equipo internacional que efectuó este descubrimiento, formado por investigadores de la UIC, del Instituto Max Delbrück de Berlín y de la Universidad de Pretoria en Sudáfrica.
Según Park, entender cómo estos animales consiguen sobrevivir sin respirar podría conducir a nuevos tratamientos para los pacientes que sufren crisis de privación de oxígeno, así como para los ataques cardíacos y los accidentes cerebrovasculares.
En los seres humanos, los ratones de laboratorio y los mamíferos conocidos, cuando las células cerebrales carecen de oxígeno, se quedan sin energía y comienzan a morir, pero las células cerebrales de las ratas topo desnudas comienzan a quemar fructosa, que produce energía anaeróbicamente (sin oxígeno) a través de un mecanismo sólo utilizado por las plantas, asegura el experto.
“A niveles de oxígeno lo suficientemente bajos como para matar a un ser humano en cuestión de minutos, estos roedores pueden sobrevivir durante al menos cinco horas”, señala Park.
Los ratopines entran en un estado de animación suspendida, reduciendo su movimiento, pulso y ritmo respiratorio para conservar energía, y comienzan a liberar en su torrente sanguíneo la fructosa presente en su organismo y a utilizarla como fuente de energía, hasta que el oxígeno esté de nuevo disponible.
En una cámara sin oxígeno, los ratones de laboratorio murieron en menos de un minuto, pero los ratopines bajaron su ritmo cardíaco de 200 a 50 latidos por minuto y rápidamente perdieron el conocimiento y, tras 18 minutos, se recuperaron completamente cuando se expusieron al aire normal, explicaron los investigadores en la revista ‘Science’.
“Estas criaturas viven en colonias de unos 300 miembros, cerca de 2 metros bajo tierra, en túneles extremadamente estrechos y con un suministro limitado de aire, el cual es tan tóxico que mataría o causaría un daño cerebral irreversible en cualquier otro mamífero que lo respirase”, explica Park en un artículo de la Fundación Nacional para la Ciencia, de Estados Unidos.
Segú Park, estos roedores forman una organización social cooperativa donde una “reina” se acopla con hasta tres varones, siendo esta hembra y machos los únicos que participan en la reproducción, mientras que el resto de los miembros de la colonia se dividen las tareas, que incluyen la búsqueda de alimentos.
Estos animales pueden llegar a vivir hasta 30 años sin sufrir enfermedades del envejecimiento, en contraste con los humanos y otros roedores, según el Instituto Fritz Lipmann en Jena, y el Instituto Leibniz de Berlín, que exploran los mecanismos moleculares responsables de la inusual longevidad con buena salud del ratopín, el más longevo de los roedores.
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